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ENTREVISTA Belén Crespo
Belén Crespo durante una entrevista
Pilar Crespo

'No todos los fármacos homeopáticos 

tienen que demostrar eficacia'



El Ministerio de Sanidad está preparando una normativa para regularlos requisitos que deben cumplir los productos homeopáticos para su comercialización. La directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, Belén Crespo, ha hablado con EL MUNDO sobre este tema y los objetivos que tiene su departamento con esta legislación.

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el país

La cocina japonesa, patrimonio de la humanidad

Los jueces han valorado el espíritu y la tradición de respeto a la naturaleza asociado al 'washoku'

Familia japonesa preparando comida tradicional, 'washoku' reconocida por la Unesco.
La Unesco ha incluido la cocina tradicional japonesa, conocida comowashoku, en su lista de patrimonio cultural inmaterial, en una decisión celebrada por las autoridades que esperan que ayude a potenciar el turismo y las exportaciones de alimentos. La Agencia de Asuntos Culturales destacó que el comité intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que aprobó la inclusión durante su junta en Baku (Azerbaiyán) valoró mucho el espíritu y la tradición de respeto a la naturaleza asociado al washoku. La técnica coreana de conservación y sazonadokimchi, el café a la turca y un antiguo método georgiano de vinificación,kvevris, también se incluyen en esta lista patrimonial.


Productos de la dieta mediterránea. /JULIÁN ROJAS
Asimismo, la Unesco declara patrimonio inmaterial la dieta mediterránea "que representan Chipre, Croacioa, España, Grecia, Italia, Marruecos y Portugal". La presentación de la candidatura ha sido "el resultado de una estrecha colaboración entre entidades oficiales de los cuatro Estados interesados". La dieta mediterránea estaba inscrita ya en los inventarios del patrimonio cultural inmaterial de los cuatro Estados y se va a incluir, anuncia la Unesco, en un inventario transnacional del Mediterráneo que se halla en curso de elaboración. "Comer juntos es uno de los fundamentos de la identidad y continuidad culturales de las comunidades de la cuenca del Mediterráneo. Este elemento del patrimonio cultural inmaterial pone de relieve los valores de hospitalidad, buena vecindad, diálogo intercultural y creatividad, y además desempeña un papel esencial de factor de cohesión social", señala el organismo internacional, que desde 2008 muestra el escaparate internacional de las tradiciones cuya preservación es necesaria y que demuestran la diversidad de los pueblos.
Según cita la Unesco en su valoración de la cocina japonesa, elwashoku es una práctica social basada en un conjunto de competencias prácticas, tradiciones y conocimientos vinculados a la producción, tratamiento, preparación y consumo de alimentos. Este elemento del patrimonio cultural va unido a un principio esencial de respeto de la naturaleza que está estrechamente vinculado al uso sostenible de los recursos naturales. Los conocimientos básicos y los rasgos sociales y culturales característicos del washoku se manifiestan generalmente durante las fiestas del Año Nuevo: los japoneses preparan diversos manjares para dar la bienvenida a las divinidades del año entrante: pasteles de arroz y platos especiales, hermosamente ornamentados y preparados con ingredientes frescos. Cada uno de ellos tiene un significado simbólico distinto. Todos estos manjares se sirven en una vajilla especial y son compartidos por los miembros de la familia o de la comunidad. Esta práctica fomenta el consumo de ingredientes naturales y locales como arroz, pescado, verduras y plantas silvestres comestibles.

Platos de comida japonesa. / ROSA RIVAS
Los conocimientos y competencias prácticas elementales que guardan relación con el washoku –por ejemplo, la condimentación de los platos caseros– se transmiten en el seno del hogar, durante las comidas familiares. Las asociaciones locales, los docentes de las escuelas y los profesores de cocina también desempeñan un papel importante en la transmisión de esos conocimientos y competencias prácticas por intermedio de la enseñanza, formal o no formal, y de la práctica.
"Estamos realmente contentos. Nos gustaría continuar transmitiendo la cultura culinaria japonesa a las generaciones venideras", dijo el primer ministro, Shinzo Abe, en un comunicado. "También nos gustaría esforzarnos más para que la gente de fuera de Japón aprecie las cualidades del washoku", añadió Abe en el documento, recogido por la agencia Kyodo.
La decisión se produce mientras el país se enfrenta a una baja tasa de autosuficiencia alimentaria de alrededor del 40% sobre una base de consumo calórico, así como a la proliferación de hábitos alimenticios occidentales. Con la inclusión de la tradición culinaria japonesa en la lista de la Unesco, el gobierno nipón espera que las generaciones más jóvenes valoren su cultura alimentaria. Al mismo tiempo, las autoridades confían en que se disipen los temores en torno a la seguridad de los productos alimenticios japoneses, desatados tras las consecuencias del terremoto y posterior tsunami de 2011.
"La cocina japonesa se ha convertido ya en una comida global. Ahora este reconocimiento se incrementará con toda seguridad. Espero que la gente de todo el mundo se familiarice con ella y la promueva", dijo por su parte Yoshihiro Murata, chef del estrellado restaurante Kikunoi (de Kioto y Tokio), uno de los primeros en llamar la atención pública de su país para solicitar el estatus del washoku como patrimonio cultural de la humanidad.
El Gobierno japonés propuso a la Unesco registrar la comida tradicional en su lista en 2012 como resultado de la campaña iniciada antes por la Academia Culinaria Japonesa, una organización sin ánimo de lucro compuesta principalmente por chefs de Kioto, antigua capital imperial del país. En su propuesta, titulada Washoku: Culturas alimentarias tradicionales de los japoneses el Gobierno defendió la "gran diversidad" de su comida debido a condicionantes históricos y geográficos, lo que ha propiciado el uso de múltiples productos agrícolas y del mar.Washoku es el vigésimo segundo bien inmaterial de Japón que ha sido listado por la Unesco, que incluye manifestaciones de artes escénicas como el kabuki, el noh y el bunraku (teatro de marionetas).
Hasta ahora solo cuatro culturas gastronómicas habían sido incluidas por Unesco en su lista de patrimonio intangible; la cocina tradicional mexicana, la dieta mediterránea en países como España e Italia, la cocina francesa y el keskek, un plato ceremonial que se sirve en regiones de Turquía, Grecia o Irán.

Cebolla con pasta se soja y 'kimchi' emulsionado, plato del chef Sang Hoon Degeimbre. / ROSA RIVAS
Pero este año se han incluido, además de la tradición japonesa, otros elementos gastronómicos arraigados en otras culturas, como el kimchi de la República de Corea, el café a la turca o el método de vinificación en Georgia denominado kvevris. 
El kimchi, antigua técnica coreana de conservar y sazonar los alimentos, sobre todo verduras, que está ganando adeptos entre la cocina de vanguardia internacional. La Unesco destaca que "esta costumbre pone de relieve la importancia que tiene el hecho de compartir y, además, recuerda lo necesario que es vivir en armonía con la naturaleza. La práctica colectiva del kimjang reafirma la identidad del pueblo coreano y ofrece una excelente ocasión para fortalecer la cooperación familiar".
El café a la turca, indica la Unesco, es un elemento del patrimonio cultural en el que van unidas una serie de técnicas de preparación especiales y una rica cultura común tradicional. "Se consume principalmente en establecimientos donde la gente se reúne para discutir, intercambiar noticias y leer libros. Esta tradición cultural es un símbolo de hospitalidad, amistad, refinamiento y esparcimiento que impregna todos los ámbitos de la vida".
También es un factor de fortalecimiento familiar lo que el organismo internacional subraya en su reconocimiento de la vinificación en kvevris, que recibe su nombre de los envases de barro ovoides utilizados para fermentar y almacenar el vino en los pueblos y ciudades de toda Georgia. "La elaboración del vino, que desempeña un papel importante en la vida diaria y las fiestas de las comunidades de Georgia, es un componente indisociable de su identidad cultural", explica el comunicado de la Unesco, y añade que "los viñedos y el vino son temas frecuentemente evocados en las tradiciones orales y las canciones georgianas. Los conocimientos acerca de este elemento del patrimonio cultural se transmiten por conducto de las familias, vecinos y amigos que participan conjuntamente en las faenas de la vendimia y la vinificación".
Y un método relacionado con la producción alimentaria de Bélgica también ha sido añadido a la lista patrimonial de la Unesco: la pesca del camarón en Oostduinkerke. "Los pescadores de camarones, montados caballo, arrastran sus redes en las olas rompientes para capturar sus presas. Para ejercer este oficio es esencial poseer un buen conocimiento del mar y de los bancos de arena, y tener una estrecha relación de confianza con el caballo. Este tipo de pesca tradicional confiere a la comunidad que lo practica un fuerte sentimiento de identidad colectiva".

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  • Sara Acosta | @saraacostalanga |
  • Madrid |
  •  | Actualizado el 04/12/2013 a las 11:56 horas


SUPONEN UNA AMENAZA GLOBAL AL CIUDADANO
Objetos tóxicos muy bien identificados de nuestra vida diaria

La exposición a sustancias tóxicas en la vida diaria está probada. Algunas de ellas ya han sido prohibidas, pero su persistencia en el medio sigue siendo causa de diversas patologías. Sustancias nocivas en las botellas de plástico, en gafas, carcasas de ordenadores o barnices en los suelos son algunos de ellos.
Botellas de aguaBotellas de agua| Foto: Agencias
















El ejemplo más reciente de tóxico cotidiano es el Bisfenol A, una sustancia química que se utiliza para dar rigidez a los plásticos de uso cotidiano como botellas, utensilios de cocina, latas de conserva, gafas, carcasas de ordenadores, herramientas hospitalarias o las tetinas de los biberones infantiles.
El problema de este compuesto es, según los científicos, que actúa como disruptor endocrino, es decir, altera el equilibrio hormonal, bloqueando el funcionamiento de las hormonas, al suplantarlas. Su uso se ha relacionado con enfermedades como la diabetes, la infertilidad o el cáncer de mama.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Naciones Unidas encargaron en 2011 un estudio a 16 especialistas sobre los efectos de estos disruptores endocrinos, y una de sus principales conclusiones es que estas sustancias son “una amenaza global” de la que hay que estar atentos.
Francia ha sido el primer país de la Unión Europea en recoger el testigo, tras las conclusiones de la Agencia de Seguridad alimentaria francesa, Anses, que urgía en un estudio a sustituir estos compuestos.
El Parlamento francés aprobó en diciembre de 2012 su prohibición definitiva, que entrará en vigor en 2015, aunque está previsto que para los productos destinados a niños menores de tres años la prohibición entre en vigor este año.
"Lo primero que hay que tener en cuenta es que esta exposición ocurre, que es real y creíble", según comentó a Correo Farmacéutico Nicolás Olea, catedrático de Radiología y Medicina Física de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada y oncólogo del Hospital Clínico de Granada, que participó la semana pasada en el VII Congreso Internacional de Medicina Ambiental, organizado por la Fundación Alborada, en Madrid.
El equipo de Olea ha medido la presencia de diversos compuestos químicos en muestras de placenta, cordón umbilical y orina.
El siguiente paso para los investigadores es saber en qué medida afectan a la salud, por ejemplo en la sensibilidad química múltiple, que sufre el 15% de la población española por su hipersensibilidad a la exposición de 103.000 sustancias tóxicas a las que estamos expuestos en la vida diaria, según cálculos de la médico Pilar Muñoz Calero, que ha abierto la primera clínica en Madrid de medicina ambiental, tras formarse en la clínica del cirujano torácico y cardiovascular estadounidense William Rea, uno de los pioneros en Medicina Ambiental, que dirige el centro de salud ambiental de Dallas (Texas).
El problema al que se están enfrentando estos investigadores es que “el diagnóstico de esta patología es difícil porque muchas veces se trata de síntomas no específicos.
Estas sustancias pueden alterar y dañar todos los órganos y provocar desde un dolor de cabeza hasta alteraciones cognitivas, pérdida de memoria, falta de concentración, dolores musculares, cansancio, alteraciones cardiovasculares, alteraciones respiratorias, alergias, intolerancias alimentarias, problemas digestivos, articulares, inflamaciones.
Resulta muy difícil abordarlas porque la medicina ha ido enfocada al síntoma, pero la causa sigue ahí. Muchas de estas enfermedades tienen todo ese tipo de sintomatología y son difíciles de diagnosticar, pero hay algunos signos importantes, por ejemplo personas que son muy sensibles a los olores porque ya su carga tóxica es muy elevada”.
En España, la organización Vivo Sano ha pedido la prohibición del Bisfenol A, como una llamada de atención sobre la exposición a los múltiples compuestos químicos que envuelven la vida moderna.
“En 1930, la cantidad de química sintética era de un millón de toneladas, hoy es de 400 millones”, según cálculos del director de la campaña Hogar sin Tóxicos de la organización, Carlos de Prada.
El problema es que solo el 1% de esos componentes tiene una base científica sólida sobre su impacto en la salud.
“Nadie estudia los efectos biológicos de estas sustancias ni se sabe realmente cuántas hay”, matiza Prada.
De hecho, no fue hasta 2007 cuando la Unión Europea obligó por primera vez a las empresas químicas a publicar el número y tipo de componentes presentes en los productos que ponen en el mercado, protegidos por el secreto industrial.
Los investigadores llaman la atención sobre la persistencia de estos compuestos años después de que hayan sido retirados del mercado. Por ejemplo, los bifenilos policlorados (PCB), presentes en pesticidas, barnices o pinturas, fueron fabricados durante décadas antes de que su comercialización y utilización quedara prohibida en 1985 debido a su toxicidad y efectos bioacumulativos.
Sin embargo, la mayor parte de estos productos siguen aún presentes diseminados por suelos, sedimentos y el entorno acuático.

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ABC.ES

Los deportes de invierno no son peligrosos.

Manuel Villanueva y Álvaro Iborra, socios fundadores de tulesiondeportiva.com

DÍA 03/12/2013 - 18.13H























Una forma física adecuada, un buen equipo, ciertas precauciones básicas y una formación previa ayudarán a disfrutar sin riesgos del deporte rey del invierno.

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